13
noviembre

¿Vídeos de boda?

El vídeo de boda suele ser sinónimo de cutre y empalagoso. Pero, desde hace una década, ha surgido un inquieto movimiento capaz de elevarlo a la categoría de obra de arte. Ejemplo de ello es este vídeo de boda, Spritz, realizado por feel and film, una empresa afincada en Berlín que dirige el granadino Pol. En su canal de Vimeo hay muchos más ejemplos de cómo hacer que un vídeo de boda no sea algo bochornoso sino el recuerdo de un día muy especial. Y es que nuestro amigo se toma el oficio como una auténtica experiencia vital, “como una gimnasia que me mantiene continuamente en forma”, asegura. En su filosofía, la boda  “sirve de excusa para contar historias, es un pretexto para indagar en la pareja”, “me permite experimentar”, “es como un lienzo que nunca termina”, afirma Pol. Puedes ver algunos retazos del interesante lienzo vital que ha ido tejiendo Pol en su cuenta de Instagram, y también el artículo de EL PAÍS en el que se reconoce su labor como un hacedor de vídeos de boda con mucho arte y mucha sensibilidad.

 

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